lunes, 27 de abril de 2015

Sensaciones. Experiencias. Realidad

¿Sueños? ¿Fantasías? ¿Estados febriles?

No, no lo creo. Durante mucho tiempo así lo pensé. No obstante, mi mente se rebelaba ante tales ideas, y poco a poco fui aceptando la realidad. Desde el comienzo de mi adolescencia, incluso puede que antes, mostré un interés muy intenso sobre este tema, las pirámides, los OVNIS, mayas... Seguidor apasionado de J.J. Benítez y Erich von Däniken, leía cualquier cosa que compraba en una pequeña librería que estaba al lado de la piscina, a 75 pelas cada uno. Ediciones baratas cuyas hojas volaban con facilidad.


Con el tiempo, los Imperios asirio e hitita tomaron el relevo, hasta que Roma y la 2ª Guerra Mundial relegaron al olvido todo lo anterior.

Sin embargo, mi accidente de moto en el 89 debió resquebrajar algún envoltorio por el que comenzaon a surgir extraños sucesos, sueños... Todo ocurrió... no sé, supongo que despacio, inconscientemente, pero con firmeza, hasta que por fin surgió.

Ni siquiera me sorprendió, aunque llegué a asustarme. Afortunadamente, las otras tres personas con las que tomaba el café a diario eran conscientes de estas cosas (¿casualidad?; no lo creo) y alcancé rápidamente el equilibrio y la serenidad. Incluso la alegría y a veces auténtico miedo, por no decir terror.

Viajes astrales, percepciones extrasensoriales, sueños, muchos sueños que  me decían cosas; muchas veces no pude descifrarlas. Otras sí, y en ocasiones el futuro confirmó lo que ví. Demasiadas continuaron siendo un arcano.

Llegó a ser una diversión. Lamentablemente, la corteza volvió a cerrarse, y sólo se ha abierto en alguna ocasión no deseada.. También es verdad que el agotamiento físico y psíquico no contribuyen a ello.

Ahora que estoy mejor, recuperaré fuerzas y volveré a intentarlo. ¿Lo conseguiré? No lo sé: Siempre he tenido la percepción de que era guiado, de que me empujaban a salir. ¿Quién? Tampoco lo sé.

Guardaba todos mis apuntes en un pc y algunos impresos. Para variar, el disco duro se estropeó sin que yo supiera todavía la utilidad de una copia de seguridad. Y hace unos pocos meses di con esos folios que creía perdidos.

Y tengo el impulso, la necesidad, de compartirlo. No me considero especial por ello, ni mucho menos. Todos tenemos alguna característica psíquica que nos subyuga aunque no seamos conscientes de ello. O sí lo seamos.

Muchas personas tienen miedo de reconocer estas cosas. Lo entiendo. Yo lo he tratado con psiquiatras, que no se sorprendieron y me han reconocido su creencia en ellas, aunque no se puedan demostrar de forma empírica.

Intentaré contaros lo que me ocurrió, aunque inevitablemente se mezclarán en muchos casos el recuerdo y mi forma de pensar actual. En otras, plasmaré las notas que tengo, tal cual.

Los nombres que ponga serán muchas veces ficticios, aunque respetaré el sexo.

Podréis preguntar, reflexionar, ponerme a caldo... no importa. También os animo a contar vuestras experiencias, si las tenéis y queréis hacerlo.

Es un mundo que nos acompaña, y tal vez, sólo tal vez, algún día formará parte inseparable de cada persona.

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