domingo, 10 de mayo de 2015

me proyecto... ¡salgo, salgo!

¡He salido! ¡Estoy fuera!


Y por fin llegó el día. Tras varios intentos con un resultado a medias, ya sea por la falta de confianza o un cierto temor a "no volver", lo conseguí.

Me tumbé en la cama, tapadito, boca arriba, con las palmas de las manos descansando en la sábana, y dejé pasar el tiempo concentrándome en mi consciencia, dejando que el cuerpo se durmiera y aprovechar ese instante en que tu mente, o tu ente, tarda un poquito en apagarse.

No sé cuánto tiempo esperé, mas en un determinado momento, el zumbido volvió. Fue en ese instante cuando mi pensamiento se concentró en salir de mi cuerpo y permanecer despierto. El zumbido cesó.

A continuación, un desagradable movimiento de vaivén surgió en mis hombros, suaves y a la vez intensos: arriba, abajo, derecha e izquierda. El cuerpo astral peleaba por salir, y al final lo consiguió. en ese momento se elevó sobre el cuerpo físico y a una altura que no podría precisar. Estuvo así unos momentos.

Poco más tarde, mi cabeza se fue elevando y el astral realizó un movimiento muy similar a la foto. Unos fuertes tirones atraían mi nuca hacia atrás: era el cordón astral, fuerte, tenso, que se resistía.

Cuando logré separarme algo más, dicha resistencia cesó y pude alejarme unos centímetros de mi cuerpo físico. Y no pude seguir más. Puede ser por la emotividad del momento o porque "alguien" lo consideró suficiente. Es que siempre he tenido la impresión de que mis salidas han sido permitidas y favorecidas  por alguien, que no he podido descubrir ni reconocer jamás.

Recobré el pensamiento físico y tras mucho pensar en ello me sentí mas tranquilo, con ganas de repetir.

El cordón astral es un elemento un poquito complicado de describir. Yo tengo que decir que no lo he visto nunca pero sí lo he notado. Cuentan que es el nexo de unión entre nuestro cuerpo físico y nuestro cuerpo astral y, que si se rompe, te mueres. Yo no estoy muy convencido de que se pueda romper, no sé por qué.

Tiene una longitud infinita: se estira y estira entre los dos cuerpos indefinidamente.No como una goma que queda tensa y tirante, sino mas bien como un carrete de sedal interminable.

Así fue mi primera salida consciente. Y lo que me extrañó es realizar todos os pasos para salir, ya que la mayoría que hablan de proyecciones astrales cuentan sus experiencias una vez están fuera.

En fin, seguiremos contando cosas otros días.

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